Cirugía Cardiaca Mínimamente Invasiva

Cirugía Cardiaca Mínimamente Invasiva

La cirugía cardiaca es, en términos generales, una cirugía agresiva. Normalmente supone detener el corazón y someter al paciente a la circulación extracorpórea. Aunque hoy en día esto sigue siendo completamente necesario, es posible utilizar técnicas y procedimientos más “confortables” para llevar a cabo la cirugía. En este concepto se enmarca la cirugía mínimamente invasiva.

Existen numerosos estudios que demuestran que las técnicas mínimamente invasivas pueden incluir numerosas ventajas:

  • Una incisión menor.
  • Una cicatriz más pequeña.
  • Menos riesgo de infección.
  • Una menor pérdida de sangre durante la intervención.
  • Menos dolor después de la intervención.
  • Una estancia en UCI y posteriormente en la planta de hospitalización más corta después de la intervención.
  • Un tiempo postoperatorio más corto de recuperación.

Lo más importante de cara a este tipo de cirugía es la selección adecuada de los pacientes. Hay que valorar una serie de factores para decidir si un paciente puede ser un buen candidato para una cirugía mínimamente invasiva. Entre ellos destacan:

  • El peso y la constitución del paciente.
  • La edad del paciente.
  • La presencia de otras enfermedades, tales como enfermedad pulmonar o arteriopatía periférica.
  • El tipo de intervención a realizar.

Es importante señalar que en muchos pacientes puede ser menos peligroso emplear técnicas de abordaje tradicionales, en las que se secciona el esternón (esternotomía media) para acceder al corazón.

A pesar de las ventajas cosméticas, de reducción del dolor y la estancia hospitalaria, las complicaciones son similares al resto de cirugías cardiacas.

Existen algunos abordajes que, aunque también requieren acceder al corazón por la parte anterior del tórax, no precisan seccionar completamente el esternón. Mediante una incisión parcial del mismo es posible realizar algunas cirugías, como la sustitución valvular aórtica. La ventaja principal de este abordaje es que al no seccionarse completamente el esternón, el cierre y consolidación del mismo tras la cirugía es mucho más rápido y estable.

El máximo exponente de la cirugía mínimamente invasiva en cirugía cardiaca es el acceso a la válvula mitral por puertos o port-access. Aunque el procedimiento más frecuente que se realiza mediante dicho abordaje es la reparación/sustitución valvular mitral, también puede utilizarse para la reparación de comunicaciones interauriculares o la resección de mixomas auriculares.

La cirugía se realiza mediante una incisión en un lado del tórax (toracotomía lateral derecha), abriéndose paso entre las costillas (no hay que seccionar ningún hueso). La incisión suele ser más pequeña que la esternotomía.

Para llegar hasta el pericardio (la bolsa que rodea el corazón) es necesario colapsar el pulmón derecho selectivamente. Posteriormente se coloca un separador de campo para permitir una correcta visualización del campo quirúrgico.

Puede realizarse con visión directa del cirujano, a través de esa única incisión, o apoyada por toracoscopia (sistema de vídeo para ver el interior de la cavidad torácica). Para ello, se realizan varias incisiones pequeñas denominadas “puertos” en el tórax, entre las costillas. A continuación, se introduce un instrumento con la videocámara a través de uno de los puertos y, a través de los otros puertos, se introducen instrumentos quirúrgicos largos y delgados, especialmente diseñados para el procedimiento. De esta manera, los cirujanos pueden realizar el procedimiento a través de los puertos, utilizando la videocámara para ver. La videocámara suministra una imagen ampliada y bien iluminada de la zona donde los cirujanos están operando, y permite ver claramente los extremos de los instrumentos.

La circulación extracorpórea se realiza a través de las arterias femoral o axilar y la vena femoral, por lo que además de las incisiones del tórax existirán una o dos pequeñas cicatrices adicionales.

Tras abrir el pericardio se accede a la aurícula izquierda y se realiza la cirugía mitral, de cierre de la comunicación interauricular, o la extracción del mixoma. Tras el cierre de la misma, el procedimiento es similar al resto de cirugías: la salida de circulación extracorpórea, la comprobación del sangrado y el cierre por planos (ver apartado: Durante la Cirugía Cardiaca).

En los últimos años, sobre todo en EE.UU., se está empezando a utilizar en cirugía cardiaca la cirugía robótica. Se realizan varias incisiones pequeñas en la pared del tórax, entre las costillas, como en una intervención mínimamente invasiva. Pero, en lugar de utilizar instrumentos quirúrgicos convencionales que sostienen en las manos, los cirujanos utilizan instrumentos especializados conectados al robot quirúrgico. Desde una consola, los cirujanos controlan el robot por medio de los movimientos de las manos. Los instrumentos robóticos siguen estando bajo el control total de los cirujanos, pero el robot les permite realizar movimientos más precisos de los que podrían realizar si los hicieran directamente.