Tumores Cardiacos

Tumores Cardiacos

Los tumores cardiacos son en general muy raros, y no todos requieren tratamiento quirúrgico.

Los tumores más frecuentes son las metástasis de un cáncer en otro lugar del organismo. Son de 20 a 40 veces más frecuentes que los que se originan en el corazón. Las más frecuentes son las metástasis del cáncer de mama o de pulmón, seguidas de la de los linfomas, los melanomas y los sarcomas.

Los tumores que se originan en el corazón (llamados primarios) son aún más infrecuentes. De ellos, la mayoría (75%) suelen ser benignos, siendo el más frecuente el mixoma. Los siguientes más frecuentes son el lipoma y el fibroelastoma papilar. Otros tumores benignos son el hamartoma, los fibromas (que son más frecuentes en niños), el hemangioma y el teratoma.

Los tumores primarios malignos más comunes son los sarcomas y los linfomas.

La mayoría suelen ser asintomáticos desde un punto de vista cardiovascular; las manifestaciones dependerán de en qué parte del corazón se asienten y del tamaño del tumor. Algunos pueden favorecer la formación de trombos o incluso que parte del tumor se separe y vaya por la sangre a otras partes del organismo, produciendo una embolia.

Cuando afectan al pericardio (que es una especie de bolsa que rodea y protege el corazón) pueden ocasionar derrame pericárdico. También pueden ser responsables de arritmias cardiacas, e incluso de muerte súbita.

Los tumores benignos suelen hallarse de manera casual en el ecocardiograma. Los malignos suelen producir síntomas más generales e inespecíficos, como cansancio, embolias o alteraciones del ritmo cardiaco.

En cuanto al tratamiento, podemos resumir que la indicación de cirugía se reserva a los tumores localizados, es decir, que no están extendidos a otros órganos. Determinados casos de tumores benignos asintomáticos y de pequeño tamaño en ocasiones no se extirpan, y sólo hace falta realizar un seguimiento con pruebas de imagen; si crecen, habrá que extirparlos.

El tumor que más frecuentemente requiere cirugía (por su mayor frecuencia) es el mixoma auricular. En el caso de tumores malignos, además de extirparlos quirúrgicamente, se puede añadir al tratamiento radioterapia y quimioterapia.

La cirugía requiere de circulación extracorpórea, y consiste en resecar completamente la masa para evitar que vuelvan a aparecer. Si el tumor afecta a alguna válvula cardiaca se puede intentar reparar, aunque puede ser necesario sustituirla por una prótesis.

El pronóstico de los tumores cardiacos benignos es excelente, con un riesgo bajo de recurrencia; sin embargo, los malignos tienen una mortalidad elevada y suelen volver a aparecer aunque se extirpen.